IID

martes, 1 de octubre de 2013

Tengo los silencios tan llenos de vos el corazón como terminal de buses tantas partidas tanto yo no se que amontonados uno contra otro.

nada importaba

ya nada importaba
ni los miedos
ni ese agujero negro que absorbia mis entrañas desde el fondo


no importaban los sueños
que florecian cada día como amargas hojas
se deshacian las mañanas
como estrellas distantes

nada importaba
y aun asi
el exilio silencio lloraba un algo perdido.

Brachnos


el bastardo enfermo que gime en las piernas de su madre
una madre que anhela su propia evaporación
una espera aletargada de años de tragedia

la lágrima insipida es la que cubre todos los soles
la luz no fluye entre las falsas ilusione
esperar es también una forma de morir
una lenta y dolorosa

Al final
a todos los bastardos
a nosotros
solo nos queda
morir

Niñez


Los niños que se evaporan
las ancianas que lloran todas las evaporaciones

Dios observa desde su silencio
Como la navaja del niño ha de herir su propia inocencia

El vientre abierto
El cabello desteñido
la sonrisa oculta por la ausencia

yo no celebro a los niños
una edad llena de miedos

N

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Para N.
Al final todos mis poemas fueron siempre tuyos


En este universo
siempre
duele

la sonrisa pasajera
se ha marchado
el amor con el pancreas
ya no existe

las luciernagas
ya no brillan entre cada beso
los silencios
ya no son hermosos

ya no tienes pequeños sueños de mi
ya no hay caricias en mi cuello
ni cosquillas en los campos

Todo se ha marchado
no hay terrremotos que impidan soledades
no hay amigos que creen puentes

Al final de este camino
la senda hacia ti
se bifurca

Cruzaré las calles sin ver
amaré esta tierra a la fuerza
filosofando enteramente tus memorias
un cafe amargo en contra de mi voluntad

al final
todos mis poemas
fueron siempre tuyos

mis palabras en burdo francés
ya no significan nada
ni los charcos en las calles
ni las tardes de agosto


El universo que no fue
duele
esta realidad tan ajena
es tan fria

Al final de todos los tuneles
Ojalá y algún día
mis versos
toquen nuevamente tu sonrisa.

Au revoir N.



autoexilio I

martes, 17 de septiembre de 2013

En el autoexilio 
aprendemos a caminar bajo la lluvia y bajo las piedras 
a ser silencio y ser ausencia
aprendemos a ver que en el fondo
seguimos siendo nada.

hemos

Hemos sido todos y cada uno de los bellos recuerdos
y allá donde un día nacería nuestro sol
quedan las segundas oportunidades 
flotando entre las nubes
del irse y saber volver
encontrar el camino de regreso al recuerdo
salvar lo poco del alma
del exilio
 
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