Cuando exploten mis entrañas verán que amanece de nuevo.

jueves, 18 de octubre de 2012



Luz es lo que siento dentro de mis entrañas,
Es la rabia dormida que quema mis ojos,
Que dentro de mí moran prismas rotos que no reflejan la conciencia obscena,

He predicho que al morir,
Mi cadáver se hará fuente de colores,
Se reflejara la luz penetrante del sol,
Apuñalara mis ojos, mis intestinos, mi piel, mi alma.

Y así quizás se ilumine el mundo de una sola vez,
Porque al final de este túnel busco un poco de sombra,
Que tanta luz me ha dejado ciego.

I.16


“Me iré y no sabré volver.
Es más, no sabré siquiera que hay un “saber volver”. No lo querré acaso.”

Desnuda esta noche maldita,
Obsesionada con tu carne moribunda, flagelada,
Desgarrada, doliente

Han de marchar las estrellas divinas a esas tierras de nadie,
Allá donde moran los sueños,
Allá donde el dolor agraviado durante siglos se mece entre amapolas.

Presente en cada verso, en cada gota de sangre tu nombre,
Te vas y no volverás con nosotros los mortales,
Pues has decidido dejarnos como animalitos inexpresivos,
Te vas con los inmortales maestros,
A la fuerza,
Nos dejaste con la boca aun amarga de los besos que no me diste,

Me iré, y no sabré volver,
Que a tú lado tampoco sé si existe acaso un “saber volver”

Al borde del universo, tus ojos serán el centro imaginario de algo que no existe.

domingo, 23 de septiembre de 2012


al final de la estepa moribunda,
yo solo veo tu cadaver obsceno,
decolorando el panorama marchito.
Al borde del sol,
son tus ojos las llamaradas portentosas que queman el momento,
ven,
besame y deja de ser la bilis de mis sueños.

El instante perfecto para navegar con soles y piratas ebrios.


La luz que ilumina cualquier lado,
No brilla más dentro de los faroles negruzcos,
¿será que la noche ha sido más densa que el peso del agua?
No brilla más aquel farol de antaño,
Que vilmente guiaba marineros,
En busca de amoríos.

El aparatoso incidente de abrir los ojos durante el beso.


Mis labios saben a tu recuerdo,
mis pensamientos se hunden dentro del silencio,
Debajo de mi maldito devenir,
Apareces como luz al final del túnel.
Nosotros, ausentes de todo designo,
Nos entregamos al instante,
Ese momento donde solo importa la oscuridad del beso,
Nos dejamos caer libres, dentro del secreto de nuestro cariño,
Vida, dame más de ese silencio. 

Me dejaré desmembrar el pensamiento, si y solo si sos vos el arma que disparé mis pensares.


Me dejaré matar si tus besos son las balas,
Juntaré mi libertad y la pondré dentro de tu carcel,
Fondo infinito de tu ser,
Me dejaré matar si mis captores son tus palabras,
Así moriré, en paz, sonriente.
Por que me dejaré matar si tu rostro es mi último recuerdo.

Entre charcos de miseria, buscamos los inocentes un campo marchito donde reposar.


Mundo inspipido,
patria perversa,
donde es más sexy ver las piernas del sufrir,
y es deplorable besar la espalda morena del amor, 
Aún así,
Peleo una revolución que no es mía,
más busco un campo de flores entre tanta guerra.
 
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